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La trilogía

Día de la Gloria

Dia de La Gloria Es el día de la proclamación de las fiestas, es el prólogo, el pórtico y la antesala... es el mejor pregón. Se celebra el domingo de Pascua. Desde cada filá se van abriendo paso los glorieros acompañados por charangas o bandas de música que anuncian con sus compases el ambiente de fiesta que empieza a vivir el pueblo de Alcoy.

Los representantes de la media luna abren el desfile y, con ellos, la música interpretada por la Sociedad Musical Nova de Alcoy. Los cristianos van detrás con los directivos de la Asociación de San Jorge empujando para evitar retrasos. La Música Primitiva es la encargada de cerrar el desfile.

Día de los Músicos

Día de los músicos Ha llegado el momento. El 21 de Abril todo Alcoy vive la emoción de este anochecer en la que todo es fiesta. Es el Día de los Músicos, la fiesta del pasodoble, el día del himno, el día de la olla o la noche de las barrigas vacías. Todo un conjunto de definiciones y calificativos para una jornada en la que todo un pueblo se viste de fiesta.

Todas las bandas realizan, al anochecer de este día, un desfile por las calles de la ciudad anunciando su presencia, convocando a la gente a la participación en la trilogía festera. Empezando en la Plaza de Salesianos, todas las bandas van enfilando el País Valencià hasta llegar a la Plaza de España donde, todos juntas, interpretarán el himno de la fiesta alcoyana. Al finalizar este acto, cada banda se traslada al local de su filà donde recibirá una cena de bienvenida que consiste en un humectante plato de olleta alcoyana. Después de la cena, la última entraeta, el último ensayo, porque al alba ya todo será realidad.

Día de las Entradas

Diana A las cinco y media de la madrugada tiene lugar en la Iglesia de Santa María una misa con la que se recuerda la que celebraron nuestros antepasados en 1276 antes de ser atacados por los moros. Al finalizar este acto litúrgico, empieza la Diana, donde cada filà es representada por una escuadra de diez festeros más el cabo. Las dos filaes que ostentan la Capitanía tienen como cabeza de escuadra al Sargento de sus respectivos bandos. Es el inicio de la fiesta, es 'L'Arrancà de la Diana'.

'Per Alcoi i per Sant Jordi, avant l'Entrà'. Es la frase mágica con la que se pone en marcha la mayor manifestación popular nunca imaginada. Ya nada será real, todo será fantasía a excepción de la voluntad de un pueblo que vive sus fiestas.

Entrada cristiana A las diez y media, el Sargento mayor se dispone a partir. De repente, voces secas de atabal, y a continuación, la metálica trompetería. 'Gallardetes', 'banderolas', 'heráldicas' que traducen símbolos arrancado de pergaminos de la más hambrienta cristiandad. Y desde los balcones, los primeros aplausos, ¡Ahí esta el Capitán! Ahí baja con las sedas, mallas de plata y su capa de terciopelo color púrpura. Ahí va deshaciéndose en salud, es el defensor de la fe. Sus caballeros, las damas de la corte, sus pajes y príncipes rodean su figura. La escuadra especial, la de negros, empieza a marcar el paso, el cabo batidor empieza a abrir paso por la calle San Nicolás y la cabeza de la escuadra alza la masa metálica ornada en borlas. El público se crece y el festero enloquece. A las doce y pico, el Capitán llega a la plaza y del castillo saldrá la comitiva que tendrá que darle las llaves de la Villa. Trompetas y clarines anuncian la llegada al mismo ritmo que el sonido de las campanas de Santa Maria.

Andaluces, Labradores, Cides, Vascos, Gusmans, Montañeses, Navarros, Almogávares, Mozarabes, Tomasinas, Asturianos, Alcodianos y Aragoneses. Catorce filaes y el Alférez que será el encargado de cerrar la Entrada Cristiana. Al sonido de marchas cristianas bajan los defensores de la cruz: 'Cid', 'El Desitjat', 'Gloria', 'Embaixador Cristià'... piezas que se compusieron pensando en este momento crucial en el que el festero se entusiasma, se emborracha de sol y de música, de aplausos y de gritos. Con los timbales pegados a los riñones, con el arma alzada, serpenteando de sus labios una bocanada de humo de un buen puro.

La mañana se acaba, la comitiva del Alférez cerrará este mañana inolvidable. Tamborileros y clarines anucian su llegada. Damas y Caballeros, El Embajador y Mossen Torregrossa lo rodean. Una flamante carroza y una atronadora banda de música lo acompañan. Detrás de la Escuadra de Negros baja la marcha cristiana mes rapiñada que nunca, ya que el tiempo apremia y han de dejar paso a los moros.

Entrada mora Sólamente hay que unas escasas horas para el descanso. Ya son las cuatro y media de la tarde y en el partidor se vuelve a sentir ese grito de alegría, de entusiasmo, 'Per Alcoi i per Sant Jordi, avant l'Entrà'. La sensación es que la calle San Nicolás se ha estrechado más si cabe para acoger el desfile de las tropas de la media luna. Alcoy es más mora que nunca.

El anochecer es moro, con moros nobles, prisioneras cristianas, escuderos y sirvientes, y con toda magnificiencia, la presencia del Cadí, Al-Azraq, revivido, la favorita, escudero y abanderado con carrozas y bellas huríes, palanquins con chicos y música... La escuadra de esclavos resplandeciente con colores vivos y planos, solemne y pastosa con las cadencias de la marcha mora. La calle San Nicolás es una caja de resonancia que aturde, emborracha; madera y metal, percusión y viento, y todo un grupo de 'xirimiters', así es la marcha mora.

LLaneros, Judios, Miqueros, Chanos, Verdes, Magenta, Cordoneros, Ligeros, Mudejars, Abencerrajes, Marrakesch, Realistas, Berberiscos y Benimerines. Catorce filas moras que equiparon a las catorce cristianas. Y al fin el Alférez moro, encargado de nuevo de cerrar el desfile de las tropas de la media luna.

Día de San Jorge

Sant Jordiet Esta segunda jornada festiva, dedicada íntegramente al Santo, cuenta con tres actos oficiales: la Segunda Diana, la Procesión de la Reliquia y la Procesión General.

La jornada se inicia a las ocho y media de la mañana con la Segunda Diana, con las mismas características que la del primer día, pero sin la emoción y el significado de aquel acto inicial. Ahora las filaes ya no están obligadas a alinear a una sola escuadra, sino todas aquellas que lo deseen. Por este motivo, a lo largo de estos últimos años, son los niños los verdaderos protagonistas de este acto.

Poco después, a las once en punto, empieza la Procesión de la Reliquia, espectacular y colorida manifestación en la que se procede a trasladar, desde su templo, la Reliquia del Santo, en la parroquia de Santa María. La espectacularidad de esta procesión se centra en la presencia de todos los cargos oficiales de la fiesta, siendo una mejor ocasión para saborear el diseño estrenado en la jornada anterior. Capitanes, Alféreces, Sargentos, Embajadores, San Jordiet, Mossen Torregrossa, Autoridades, Asamblea General de la Asociación y Clérigos, configuran la apiñada participación del desfile. Al finalizar la procesión, sobre las doce del medio día, se procede a celebrar en Santa Maria la Misa Mayor dedicada al patrón de la ciudad.

Figura de San jorge A las seis de la tarde, en la entrañable placeta del carbón, se reunirán centenares de festeros para preparar el espectacular desfile de la Procesión General, en la que se devuelve a su lugar el relicario del Santo. A las seis y media en punto iniciarán la marcha heraldos y trompeteros y todos los 'paisanos' devotos que quieran sumarse a la procesión. Los seguirán los festeros de todas las filaes y, cerrando este bloque, los cargos.

A la altura de Santa María se incorporan las representaciones gremiales: La Asamblea General de la Asociación de San Jorge, destacando la figura de Sant Jordiet, la imagen ecuestre del Santo, los clérigos alcoyanos, la Reliquia y las autoridades locales cerrando el desfile.

Al final de este segundo día, la diversión y la alegría se apodera de la ciudad, es la Retreta, un desfile en la que los festeros reparten entre la gente del pueblo una serie de 'chorraetes' llenando de gozo y alegría a todo el que se agolpa para ver este acto lúdico.

Día del Alardo

Alardo de los Miqueros El día de los truenos, el de casi un millón de disparos a lo largo de una de las jornadas más insólitas del calendario festero. El pueblo alcoyano y los festeros conmemoran así el fragor de una batalla en la que se venció y que el tiempo ha transformado a su manera.

El primer acto oficial de este último día de fiesta es el Contrabando. Este acto ha sido considerado durante muchos años como un acto interno de las filaes. La esencia de dicho acto se encuentra en el enfrentamiento dialéctico entre un vendedor ambulante y un supuesto comprador. El vendedor está representado por la filá Andaluces. Los supuestos compradores han sido representados a lo largo del tiempo por diversas filaes, consolidandose en la actualidad en los Labradores.

Sobre las ocho y media de la mañana empiezan a sonar los primeros truenos. Las filaes se reparten por diferentes calles de la ciudad. La filá del Capitán cristiano ya esta en la plaza dispuesta a ocupar la primera planta del castillo. El Alférez y acompañantes serán los que ocupen la segunda planta. Sobre las doce de la mañana la Plaza de España está repleta de gente esperando la Embajada Mora. Llega un jinete moro a la plaza, amenazante, que declara la rendición del castillo, ocupado por los cristianos. No pocas, las palabras, son las que se cruzan y el jinete moro, el estafeta, con rabia y arriesgándolo todo, espolea el caballo en una espectacular carrera por la calle San Nicolás. Poco después de partir el jinete moro, llega el Embajador moro y se escucha, desarrollándose el tradicional acto. El moro lo intenta de forma dialéctica, pero sus palabras no encontrarán la rendición del cristiano, iniciándose así la primera batalla que será ganada por el bando moro.

Aparicion de San Jorge Al anochecer, son los moros los que ocupan el castillo y los cristianos los que envían a sus mensajeros. Primero la estafeta y después la Embajada Cristiana, y al igual que por la mañana, no se llegará a ningún acuerdo, produciéndose de nuevo la batalla. Esta vez ganada por los defensores de la cruz con la ayuda inestimable de San Jorge que hará su aparición encima de las almenas del castillo sobre las nueve de la noche.

Es la Aparición, el punto y final de la trilogía festera. Tres breves minutos incomparables llenos de significado y emociones, donde se entonará, por última vez el 'Nostra festa ja, cridant-nos està'.

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